6 de agosto de 2011



En Burocracia, la segunda novela de Santiago Ambao, hay invenciones como las siguientes: "una ciudad de cincuenta millones de habitantes", un "Barrio marítimo" de marginales, un estado hipertrófico, una celúla de terroristas (según el estado) o revolucionarios (según la célula), deudores impositivos suicidas, tecnologías imposibles, una mujer inalcanzable y unos misteriosos "portales sonoros" que aparecen en cualquier parte de la ciudad y permiten escuchar las conversaciones que ocurren en otra. El conjunto resultará familiar a los lectores de novelas distópicas como, digamos, 1984 de George Orwell, o Nosotros de Yevgeni Zamiatin, pero Ambao juega con esos elementos en varios géneros a la vez. Puesto a definir, uno diría que ha escrito un policial de ciencia ficción política, con la salvedad de que parte de la riqueza del libro reside en su indefinición.
(...) como las voces de los portales, la suya llega de manera inesperada: hasta la publicación de esta novela, que obtuvo el Premio Joven de Narrativa otorgado por la Universidad Complutense de Madrid, pocos conocían a este argentino de Banfield radicado en Barcelona. Precisa, atemperada, límpida, es una voz muy poco usual en la literatura argentina.

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