29 de agosto de 2011

Obra pública

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–Venimos a buen ritmo, Ministro.
–¿Cuánto calculan que falta?
–Según las previsiones, ciento cincuenta años. Pero yo creo que en ciento veinte o ciento treinta podemos terminar.
–Deberíamos acelerar un poco, la quiero lista en cien años. Si necesita más chinos se los mandamos, si chinos es lo que nos sobra.
–No, no, de chinos estamos bien. Pero hay un montón de montañas ahí, todo para arriba y para abajo, los pobres chinos laburan como chinos, pero no es fácil.
–No me venga con excusas. La quiero lista en cien años y no se habla más. ¿Sabe el empujón que le va a dar a nuestra economía la muralla esta? ¿Se imagina la de turistas que van a venir a verla? Yo le prometí al señor Ming, cuando juré como ministro de turismo, que la íbamos a inaugurar antes de que se termine su dinastía. Y yo soy un hombre de palabra. Así que vaya y apure a los chinos esos, que son unos vagos. Y que me dejen el revoque parejito que yo mismo voy a darme una vuelta por ahí cualquier año de estos.

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