29 de septiembre de 2015

Un milagro al revés

o la burbuja psiquiátrica
o la moda de volverse loco


De burbujas vive el capitalismo y sin ellas el mundo sería tan plano y aburrido, tan sin crisis ni repentinos desgraciados, que la industria periodística debería tirar, todavía más, de luchas entre pánfilos mediáticos. Entonces, tal vez, las burbujas están ahí para que existan las noticias. Aunque también es verdad que los especuladores las veneran casi como al sushi y los banqueros las alientan tanto como a la desigualdad.
Pero burbujas hay de todos los colores: desde las inmobiliarias hasta las tecnológicas; desde las cambiarias a las petroleras. Alguna vez, incluso, en algún pueblo perdido de la Provincia de Buenos Aires, hubo una hecha de gente que se volvía loca para ganarle tiempo al tiempo. Esto pasó en el 2001, en un pueblito que se llama o llamó Florindo Saucedo. De eso va mi novela breve, Un milagro al revés, que escribí hace como ocho años y conforma la segunda entrega de la Trilogía de los milagros. Abducción Editorial la acaba de editar en Chile y confiamos en que más o menos pronto cruzará la cordillera. Aunque usted, si es ansioso o está todavía más lejos, la puede pispear en internet.
Ojo, lector: si usted encuentra algún vínculo entre esta historia y aquella costumbre de traer dólares del futuro para engordar una paz cambiaria, es pura coincidencia. Esta novela va de locos, nomás. De locos que se reproducen. O de la moda de volverse loco.