3 de marzo de 2022

 

Los amigos de la editorial española Barrett –que hace un par de años han publicado mi novela «Treinta y seis metros» en su colección «Editor/a por un libro», bajo la comandancia coyuntural de Sara Mesa– acaban de publicar mi novela «La estafa».

La novela ya se puede conseguir en librerías españolas, ojalá en el futuro pueda cruzar el charquito.

26 de abril de 2020

 

 Hoy se estrena la película Erdosain, en la que he tenido el placer de colaborar junto a un equipo de directores y guionistas discutiendo recursos y estrategias para adaptar la serie original al formato cinematográfico. El inédito laboratorio narrativo fue coordinado por Ana Piterbarg y Fernando Spiner –los directores de la serie– y constituyó un proceso intenso, que devino en este peliculón.

30 de marzo de 2018

Cuatro cuentos


Los cuatro relatos que presento en esta edición digital han aparecido, de alguna forma más o menos precisa, en ocasiones anteriores. Dos de ellos —«La nieve de enero» y «El pasado»— fueron publicados en el suplemento cultural Ñ del diario Clarín, en los años 2011 y 2013 respectivamente, mientras que el cuento «El viejo» ha formado parte de la antología Novísima Narración. Narrativa amerispánica actual, publicada por la Institución Fernando el Católico y la Diputación de Zaragoza en el año 2012. El último de los cuentos aquí reunido «El pozo»ha tenido cierta visibilidad, aunque diferente: es la consecuencia de un guion que escribí hace ya años, algo así como una adaptación pero en el sentido inverso del tradicional, es decir un guion adaptado a la literatura. Cuando, con posterioridad a esta adaptación literaria, el guion finalmente encontró director, lo reelaboramos parcialmente: el cortometraje resultante fue seleccionado para participar en competencia oficial en los festivales internacionales de Mar del Plata, Guadalajara y La Habana en el transcurso de los años 2016 y 2017. 
Aquí dejo los vínculos para quien los quiera descargar.

7 de noviembre de 2017

El pozo

A Hernán Garbarino lo conocí en uno de los talleres que yo coordinaba en la Biblioteca Popular Benito Nazar, allá por el 2015. Con una sólida trayectoria como montajista, por entonces buscaba algún proyecto para comenzar un recorrido en la dirección. A raíz de eso le pasé un guion que había escrito varios años antes, y que seguía medio huérfano. Hernán se interesó de inmediato, y como es natural en estos casos, le dimos alguna pequeña vuelta a la historia para que él la sintiera propia. De ese trabajo surgió el guion final, que Garbarino dirigió y produjo. Lo curioso del proceso, por mi parte, es que un par de años antes de que el guion encontrara director, se me había ocurrido también hacerlo cuento. Claro que no se trató de una transcripción, sino una adaptación en todas las de la ley. Un camino raro, porque por lo general los textos literarios se adaptan al idioma cinematográfico, y pocas veces ocurre lo contrario. Si bien con Hernán nunca trabajamos a partir de la versión literaria, tal vez por comodidad, en los créditos figura el guion como la adaptación de un cuento, aunque lo justo sería decir lo contrario. Por supuesto, nada de eso importa demasiado. Importa, sí, el sólido recorrido del cortometraje: entró en competencia oficial en los festivales de Mar del Plata, La Habana y Guadalajara. Eso, y la experiencia inhabitual de despegar con un guion y aterrizar en un cuento. Hoy comparto, acá, el cortometraje y, como yapa, también su hermano literario, para los que quieran curiosear. 



23 de diciembre de 2016

Reedición de Burocracia

Los amigos de la editorial chilena Abducción han reeditado recientemente mi novela Burocracia. Esta versión viene revisada y corregida por su autor, que vengo a ser yo mismo. Por ahora se consigue sólo en Chile, aunque confiamos en que esta edición mejorada llegará pronto a este lado de esas montañitas.





► Acá podés descargar la novela en PDF

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3 de noviembre de 2015

La última joda de Rinaldi

o trilogía completa



Cuando un país se desintegra muchos corren espantados y apenas un puñado defiende sus ideas. Pero si la caída te agarra lejos de cualquier lado, la posibilidad de la huida se desvanece y la radicalización se potencia. El problema es para los pocos inocentes que no abrazan certezas: imaginate con el único refugio de un tren inútil, arrinconado entre una delegación de curas dogmatizados y una avanzada de neopostroskos optimistas. Efectivamente: ahí te quiero ver. Y por más raro que parezca, algo así pasó hace no tanto, en nuestro querido norte. La batida entre los auspiciantes de un regreso al oscurantismo medieval y los adalides de la construcción del hombre nuevo fue eclipsada por un país que parecía desgajarse. Pero merecía que alguien la rescatase, y por eso la cuento en La última joda de Rinaldi.

Esta novelita cierra la Trilogía de los milagros —una tripleta que se inició con La invención de Dios y perseveró con Un milagro al revés—. Abducción editorial acaba de publicarla en Chile. Esperamos que pronto cruce los andes y por qué no también el océano. Pero mientras tanto, está disponible su versión en PDF  y también la alternativa del libro electrónico

► Acá podés descargar La última joda de Rinaldi en su versión EPUB. 

Acá podés descargar La última joda de Rinaldi en su versión PDF. 



29 de septiembre de 2015

Un milagro al revés

o la burbuja psiquiátrica
o la moda de volverse loco


De burbujas vive el capitalismo y sin ellas el mundo sería tan plano y aburrido, tan sin crisis ni repentinos desgraciados, que la industria periodística debería tirar, todavía más, de luchas entre pánfilos mediáticos. Entonces, tal vez, las burbujas están ahí para que existan las noticias. Aunque también es verdad que los especuladores las veneran casi como al sushi y los banqueros las alientan tanto como a la desigualdad.
Pero burbujas hay de todos los colores: desde las inmobiliarias hasta las tecnológicas; desde las cambiarias a las petroleras. Alguna vez, incluso, en algún pueblo perdido de la Provincia de Buenos Aires, hubo una hecha de gente que se volvía loca para ganarle tiempo al tiempo. Esto pasó en el 2001, en un pueblito que se llama o llamó Florindo Saucedo. De eso va mi novela breve, Un milagro al revés, que escribí hace como ocho años y conforma la segunda entrega de la Trilogía de los milagros. Abducción Editorial la acaba de editar en Chile y confiamos en que más o menos pronto cruzará la cordillera. Aunque usted, si es ansioso o está todavía más lejos, la puede pispear en internet.
Ojo, lector: si usted encuentra algún vínculo entre esta historia y aquella costumbre de traer dólares del futuro para engordar una paz cambiaria, es por pura coincidencia. Esta novela va de locos, nomás. De locos que se reproducen. O de la moda de volverse loco.





18 de mayo de 2015

La invención de Dios

Hace ya casi diez años escribí una novela brevísima llamada La última joda de Rinaldi, cuyo espíritu sobrevolaba esa triple frontera en la que el realismo, el absurdo y lo fantástico se miran con más complicidad que sospecha. Me cautivó el género y, con pausas mediadas por otras historias y otros registros, fui volviendo a esos pagos cada dos o tres años. El resultado fue algo así como una trilogía, que se completó con Un milagro al revés y La invención de Dios. Las tres compartían el espíritu exagerado y —espero— humorístico. La tripleta durmió, durante años, en algún estante, hasta que Juan Carlos Cortés fundó la editorial Abducción y me chifló en busca de material. Él había leído Burocracia y, tras contarme sobre su proyecto, me preguntó si tenía alguna novela de ciencia ficción. Claro que tenía alguna —espero escribir pronto un post dedicado a Cuarentena—, pero también tenía este pack que, si bien está alejadísimo de la ciencia ficción, intuí que le podría interesar. El material voló a Santiago de Chile y la respuesta no se demoró demasiado.


26 de noviembre de 2013

Literatura de bajo presupuesto

(o un bidón de quince litros)

   A principios del año 2008, en Barcelona, con un puñado de amigos —y amigas, que estamos en siglo XXI— comenzamos a juntarnos en algún bar o en la playa para charlar sobre literatura y compartir nuestros textos. La empresa era colosal y maravillosa, porque no pretendía abrir puertas a la visibilidad ni servir de escalerita a esa fama de medio pelo a la que aspiran hoy los escritores, sino, apenas, disfrutar. Por entonces yo siempre estaba metido en algún proyecto novelístico y pensé que, de cara a la lectura en estas tertulias, resultaría provechoso ensayar algún tipo de brevedad. Así fue como escribí mi primer microrrelato, «Teología», que es, en rigor, una adaptación de las líneas que abren Burocracia, mi segunda novela.


   Pronto descubrí que la microficción era más que un juego: era una manera de afinar la puntería, de cincelar con palabras, de sugerir historias y, también, de reflexionar sobre la dimensión poética y el «fuera de campo» de la narrativa. Y comprendí que conocer el género del microrrelato a fondo es un excelente camino para pensar mejor la novela.
  También descubrí que el microrrelato encuentra en el blog una muy buena forma de difusión. A partir de entonces, y durante más de tres años, escribí periódicamente microficciones que colgué en Brevedades de una Morsa a la Deriva. También, en esos años, leí mucho sobre el género y dicté varios cursos de microrrelato en distintos centros culturales de Barcelona. Podría decir que desde el principio entendí que este es un género grande.
   Ya iniciado el 2012 empecé a considerar la posibilidad de ponerle punto final al blog. Los textos de la Morsa a la Deriva representan un recorrido: no todos tienen la misma calidad, pero siempre pensé al blog más como un cuaderno de apuntes abierto a los lectores que como una selección de obras acabadas. Como todo cuaderno de apuntes, me parecía que su mejor epílogo sería la obra que propone. Por eso seleccioné los microrrelatos que por distintos motivos más me representan —o que considero a la altura de conformar un pequeño volumen de microcuentos—. Este libro, como no podía ser de otra manera, se tenía que llamar Literatura de bajo presupuesto. Y aquí lo tienen: pueden descargarlo y transitarlo en cualquier dispositivo móvil, imprimirlo o leerlo en línea. Cada microrrelato que colgué en el blog fue como una botellita que arrojé al mar de la web. Entonces podría entenderse este libro como un bidón que esta Morsa a la Deriva abandona a las aguas digitales. 

Para descargar la versión digital, pasá por acá:

19 de noviembre de 2013

La peste peor

   Hará unos diez años escribí mi primera novela. Para entonces apenas si había garabateado algunos pocos cuentos y ese logro fue la consecuencia de una perseverancia más o menos insensata. Esa novela contaba, en clave humorística, las desventuras de Vilcabamba, un pueblo que supo construir un sistema político capaz de evitar los vicios de nuestras deslegitimadas formas electorales: la azarocracia. En aquella Vilcabamba de La peste, los cargos públicos se sorteaban para desalentar el mezquino interés de los políticos profesionales. Sus habitantes se sacaron así de encima la casta política, aunque no pudieron hacer lo mismo con el poder económico reconcentrado: a Severo Loja, el dueño de la única funeraria del pueblo, le bastó una epidemia para convertirse en el tipo más poderoso del valle. Tan bestial fue aquella enfermedad que apenas acabada el efecto rebote acabó también con las muertes. Eso, para Severo, significó la irrupción del aburrimiento en su vida. Y el poder, la soledad y el aburrimiento son un cóctel explosivo. En su caso, lo llevó a fundar el primer canal de televisión de Vilcabamba y a realizar una campaña publicitaria que perseguía el único fin de sacarlo de la tristeza.

22 de julio de 2012

Novísima relación. Narrativa amerispánica actual



Hace unos días recibí un ejemplar de Novísima relación. Narrativa amerispánica actual, en el que Daniel Mesa Gancedo compila textos de distintos autores de América, que han escrito desde España. Uno de mis cuentos, «El viejo», ha sido incluido en el libro, lo que significa para mí el  privilegio de ver mi nombre entre los de escritores como Fernando Iwasaki, Marcelo Luján, Jorge Eduardo Benavides o Daniela Tarazona, sólo por citar algunos. Todo un lujo.  




20 de julio de 2012

Antología


Ayer tuvo lugar el encuentro MicroLiterario que La Palabra Mecánica (Marcela “Musa” Sabbatiello + el que suscribe) organizó en el Centro Cívico Pati Llimona. En el encuentro leyeron sus obras David Roas, Víctor Lorenzo, Xavi Blanco, Susana Camps, Julio Quintas, María Guilera, Pedro Herrero, Raúl del Valle, Elena Montes, José Martínez Nuévalos, Belisa Bartra, Isabela Méndez y también estuvimos compartiendo algún micro nuestro los organizadores. Luego, en el contexto de una mesa redonda, Jesús Esnaola, Iván Humanes y Fernando Remitente (en representación de la Internacional Microcuentista) hablaron sobre distintos aspectos relacionados a la creación microliteraria, como así también a sus formas de difusión, del blog y del papel. Ellos, por supuesto, también compartieron algunos de sus micros con el público.

Aquí publico una breve antología que recoge los textos leídos. 



Si quieres descargar el PDF, puedes hacerlo siguiendo este link, o puedes escribirnos a lapalabramecanica@gmail.com y encantados te lo enviaremos por mail.

10 de noviembre de 2010

Burocracia

Javier Santillán, Carlos Berzosa, Andrés Sorel, Pilar Gómez
 Rodriguez, Santiago Ambao, José María Merino, Luis Mateo Díez
 
Hoy se ha presentado para la prensa la novela Burocracia, ganadora del Premio Joven de Narrativa de la Fundación General de la Universidad Complutense de Madrid 2009, publicada por la editorial Gadir. Han participado del acto el Rector de la Universidad Complutense Carlos Berzosa, así como cuatro de los miembros del jurado: Luis Mateo Díez, José María Merino, Andrés Sorel y el editor Javier Santillán. (El jurado de esta edición había estado integrado también por Almudena Grandes, Rosa Regàs y Antonio Gómez Rufo).  
 

1 de noviembre de 2010

Fotonovela

Los compañeros del grupo de creación fotográfica Barcelona Photobloggers han realizado, a partir mi cuento Arrinconado y de sus fotografías para la muestra inspirada en él, una fotonovela y su correlato audiovisual. Aquí comparto el corto y el link donde podés descargar la fotonovela: 




Acá podés bajar la fotonovela en su versión PDF.

24 de octubre de 2010

Arrinconado




Arrinconado
 
A falta de casas, coches e hijos, cuando Ismael y Nuria se separaron decidieron dividir lugares, amigos y costumbres. Ella se quedó con la pizzería del uruguayo, con las tardes de mate en el Montjuic y con las exposiciones temporales del Macba. Él conservó los mediodías de invierno al sol, frente al mar, en los silloncitos de cemento de Bogatell, los paseos en bicicleta los atardeceres de julio, agosto y septiembre y las cervezas beers en la Rambla del Raval.
Las líneas 1, 3 y 4 del metro fueron para Ismael; las demás, para Nuria. 
–¿Y los autobuses? –preguntó ella.
Él suspiró, se reclinó en la silla y sentenció:
–Quedátelos todos.
Con las tertulias literarias no hubo otra que tomar una decisión salomónica: para él, primer y tercer domingo de cada mes; para ella, segundo y cuarto.
–¿Y los meses de cinco domingos? –volvió Nuria a la carga.
Ismael dudó un instante. Le tentó la idea de pelear por su momento preferido de la semana, pero supuso que una prueba de amor sería resignarlo. Ella se lo agradeció con la única sonrisa de la tarde. Él se dijo que su sacrificio había valido la pena.
Así siguieron, durante horas, dividiendo calles, supermercados, panaderías, bares de cañas, parques, plazas, cines, librerías y bibliotecas. Por la noche habían concluido un minucioso programa de privaciones y pérdidas.
Tras despedirse, Ismael pensó que el mundo era más chico. O al menos Barcelona lo era. A partir de entonces, para él, Barcelona era media Barcelona. No le preocupó tanto el perjuicio logístico a la hora de coordinar salidas con amigos, como la sensación de que perdiendo media Barcelona, perdía media vida. Se esforzó por entender que ya llegaría el momento de compartir esa media vida con otra mujer, pero de inmediato concluyó que una nueva separación implicaría quedarse con un cuarto de ciudad. Haciendo un ejercicio de proyección, llegó a sentirse condenado a un cuartucho oscuro de un piso del extrarradio.
Por séptima vez en el día, lloró.
La vuelta a la pensión en la que paraba, esquivando las calles ahora vedadas, le demandó el triple de lo habitual. De paso, compró un mapamundi, dispuesto a marcar las ciudades a las que escaparía antes de que el futuro lo arrinconara. Subió los escalones de dos en dos, repitiéndose que si algo sobraba en el mundo eran mujeres y ciudades.
Pero justo antes de entrar a su cuarto, se dio cuenta de que el puerto y el aeropuerto, las estaciones de autobuses y las de trenes, y hasta las carreteras de acceso a Barcelona habían quedado para Nuria.