3 de noviembre de 2015

La última joda de Rinaldi

o trilogía completa



Cuando un país se desintegra muchos corren espantados y apenas un puñado defiende sus ideas. Pero si la caída te agarra lejos de cualquier lado, la posibilidad de la huida se desvanece y la radicalización se potencia. El problema es para los pocos inocentes que no abrazan certezas: imaginate con el único refugio de un tren inútil, arrinconado entre una delegación de curas dogmatizados y una avanzada de neopostroskos optimistas. Efectivamente: ahí te quiero ver. Y por más raro que parezca, algo así pasó hace no tanto, en nuestro querido norte. La batida entre los auspiciantes de un regreso al oscurantismo medieval y los adalides de la construcción del hombre nuevo fue eclipsada por un país que parecía desgajarse. Pero merecía que alguien la rescatase, y por eso la cuento en La última joda de Rinaldi.